Semana Una-La Republica Dominicana
Por fin, Roberto y yo estamos en descenco al aeropuerto de Santo Domingo. Hemos experimentado todo tipo emocion en nuestro viaje alrededor del mundo y por fin estamos listos para descanzar y relajarnos. Mientras mas nos acercabamos al aeropuerto, nos llenamos de anticipacion y ancias de explorar entre los natives.
Nosotros desembarcamos en una pista y luego tubimos que caminar una larga distancia para llegar a la puerta del aeropuerto, aunque no nos molesto caminar porque nos dio la oportunidad de sentir el aire tropical. Ya es de noche y el cielo esta muy brillante y lleno de estrellas.
Al minuto que entramos el aeropuerto, la actividad fue abrumadora! Afortunadamente, nos encontramos con un buen amigo que vino a rescatarnos. Nuestra primera parada es la ciudad de San Francisco de Macoris, donde vamos a visitar unos amigos. LLegamos muy tarde pero la hora no detuvo a Rafael de tocar su bocina y subir su radio para despertar a todos y anunciar nuestra llegada. Nuestros amigos, que no hemos visto en muchos años salieron de sus casas para darnos la bienvenida. Hablamos por horas y luego el cansancio nos rindio. Las noches aqui son bellas y abrimos las percianas que sirven como ventanas para dejar entrar más la brisa fresca. Desafortunadamente, las percianas abiertas también dejar entrar los mosquitos! Pero, afortunadamente estamos preparados con repelente!
Semana dos: Comida y alojamiento
Nos vamos a quedar con nuestros amigos en San Francisco de Macoris por tres o cuatro días. La casa de Rafael y su familia es grande y espaciosa. Tenemos nuestro cuartos y baños privados. Los pisos son de baldosa y las ventanas siempre estáan abiertas. Por lo tanto siempre se siente fresco. Pero la mejor parte de la casa es el patio. Todas las casas tienen un patio en frente. Las sillas preferidas son mecedoras. Aquí podemos pasar horas. La parte favorita de nuestro dia es sentarnos aquí y conversar con nuestros amigos, familia, y vecinos. Es un camino corto a la esquina donde podemos comprar refrescos o cerveza, Presidente naturalmente! También podemos comprar naranjas frescas de los vendedores quienes te las venden peladas y cortadas.
En la casa donde nos estamos quedando, tienen una cocina dentro de la casa, pero es muy tipico tener su estufa afuera y también un lugar para lavar los platos y la ropa. La gente que nosotros conocemos en la Republica Dominica son personas muy humilde, servicial y a quienes les gusta compartir. Si uno tiene, todos tienen. En la hora de la comida siempre estáan se están pasando de los platos por las ventanas entre los vecinos. Está muy claro que Roberto y yo vamos a disfrutar mucho nuestro tiempo en este país.
Hoy despertamos temprano. Vamos al campo para visitar con el papá de nuestros amigos. Rafael, Gilberto, y tony llegaron con sus motos. Los motos son máas como un ciclomoto de un moto en tamano. Cada moto tiene tres o cuatro personas. Algunas de las personas eran ninos. También en cada grupo en moto, tenemos bolsas de comida, ropa, y otras cosas que necesitamos para quedar el día. Todos moñtanas sin cascos. Fuimos una vista que nunca puedes ver en los Estados Unidos. Estamos manejando en algunos calles de lodo y piedra. Entonces tenemos que viajar muy despacio.
Por fin llegamos a la casa de Antolin. Es muy modesto. Tiene dos cuartos, la sala y una cocina que abierta detrás de la casa. Los pisos son de tierra y las ventanas no tienen vidrio pero el ambiente de la casa es una de cordialidad. El papá de nuestros amigos se construyo la casa solo y él tiene una mano solamente.
La casa es al lado del rio y después de nuestro camino caliente y sucia, vamos a nadar. Estamos flotando en el agua, tomando un chin de mamajuana de la botella que está flotando al lado de nosotros, y hablando con las mujeres quien están lavando su ropa en el mismo rio. ¡Es la vida!
Despues de nadar, vamos a cocinar puerco, pollo y muchas otras cosas afuera en su barbacoa. Más amigos de la familia y vecinos también llegaron para comer con nosotros. Mi amigo Gilberto me pidió si yo quería comer un coco. ¡Claro que sí! yo dije. Pero el me dijo si yo quería comerlo tenía que sacarlo del árbol. ¡El me presento con una pistola! De allí, él me dio una lección en shooting y traté de sacar uno del ‘árbol. Fortunadamente entre de Roberto y Gilberto sacaron tres y disfrutemos la fruta y la leche dulce. ¡Se vale el trabajo!
Wednesday, November 19, 2008
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